INNOVACION

La pretensión de la innovación es la misma que la de una obra de arte; obedece a la
necesidad de interactuar con la realidad, decir las cosas, desarrollar procesos de una manera
nueva, con otra mirada, percibiendo un sesgo antes no visible, acotado… en un principio, al
margen de la utilidad material de la nueva propuesta.

A veces el proceso innovativo o innovador termina por convertirse en algo práctico que
“sirve”, de manera ostensible, a los ejercicios y propósitos de la vida cotidiana. Otras veces
la innovación se reduce a ser un punto de partida, un catalizador de opciones, que crea
nuevos entornos sin aplicación concreta inmediata.

Sea cual fuere el caso, lo que no se puede hacer es restringir la denominación de
INNOVACION a aquello que requiere y es consecuencia de la  aplicación de lo que se conoce
como “tecnologías de punta” ni tampoco al consumo de grandes recursos económicos. Si
bien estos dos elementos ayudan a acelerar cualquier proceso en el que algún individuo se
comprometa y embarque… no garantizan ni el valor de la idea propuesta ni la necesidad de la
misma, ni su entrada en vigencia en el marco de una realidad específica. Es más, muchas
veces son las carencias las que nos llevan a encontrar soluciones innovadoras, cuando todo
está agotado, cuando la miseria domina el panorama que nos rodea.

Definir, explicar y valorar en función a un mero valor económico no es un buen punto de
partida para ninguna acción humana, que primero debería requerir de esas soluciones que la
gente de empresa llama “soft” (vale decir no urgente):

-        enriquecer el espíritu
-        alimentar el alma
-        darnos una visión estética de la existencia
-        desarrollar la solidaridad y el sentido del deber antes que el sentido del derecho y
-        robustecer el sentido de pertenencia.

Estas deberían ser nuestras necesidades vitales pues la innovación no debe restringirse al
criterio de crear nuevos productos, ni al desarrollo tecnológico, ni siquiera a creer que las
ideas planteadas deban ser revolucionarias. Sin embargo, debemos esperar que el éxito
económico se presente en algún momento del proceso… y es ahí justamente cuando la
innovación dejará de serlo, para convertirse solo en parte de la rutina necesaria para un ciclo
económico válido y robusto.