Nosotros

Consideramos que la creación de valor agregado, diferencial y disruptivo, es el mecanismo fundamental para poder lograr innovar de manera permanente, para alcanzar nuestro propio enriquecimiento espiritual y la creación de mercados tanto nacionales como internacionales y desarrollar un innovador entorno laboral en el país, donde podamos colocar con propiedad a nuestros futuros profesionales de la ilusión y la satisfacción de los sentidos. Decimos esto por que debido a que nuestras sociedades modernas tienen, cada vez, más tiempo de ocio, es este tiempo el que determina, más que las horas de trabajo, la realización de las personas, su sentido de haber logrado cumplir con ciertas metas, la percepción de que cualquier esfuerzo laboral ha valido la pena, desde una perspectiva totalmente individual.

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Es esta disponibilidad de tiempo la que requiere del trabajo de nuevos perfiles para cuya formación proveemos de herramientas que orientan hacia la gestión técnica, profesional, racional, del tiempo libre, proporcionando capacidad de conceptualización, diseño, reconocimiento de insumos para lograr un entretenimiento adecuado del usuario y conocimiento de técnicas de gestión del esparcimiento; de manera ordenada, coherente y con metas de corto, mediano y largo plazo.

INNOVACION

La pretensión de la innovación es la misma que la de una obra de arte; obedece a la necesidad de interactuar con la realidad, decir las cosas, desarrollar procesos de una manera nueva, con otra mirada, percibiendo un sesgo antes no visible, acotado… en un principio, al margen de la utilidad material de la nueva propuesta. A veces el proceso innovativo o innovador termina por convertirse en algo práctico que “sirve”, de manera ostensible,

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a los ejercicios y propósitos de la vida cotidiana. Otras veces la innovación se reduce a ser un punto de partida, un catalizador de opciones, que crea nuevos entornos sin aplicación concreta inmediata. Sea cual fuere el caso, lo que no se puede hacer es restringir la denominación de INNOVACION a aquello que requiere y es consecuencia de la aplicación de lo que se conoce como “tecnologías de punta” ni tampoco al consumo de grandes recursos económicos. Si bien estos dos elementos ayudan a acelerar cualquier proceso en el que algún individuo se comprometa y embarque… no garantizan ni el valor de la idea propuesta ni la necesidad de la misma, ni su entrada en vigencia en el marco de una realidad específica. Es más, muchas veces son las carencias las que nos llevan a encontrar soluciones innovadoras, cuando todo está agotado, cuando la miseria domina el panorama que nos rodea. Definir, explicar y valorar en función a un mero valor económico no es un buen punto de partida para ninguna acción humana, que primero debería requerir de esas soluciones que la gente de empresa llama “soft” (vale decir no urgente): - enriquecer el espíritu - alimentar el alma - darnos una visión estética de la existencia - desarrollar la solidaridad y el sentido del deber antes que el sentido del derecho y - robustecer el sentido de pertenencia. Estas deberían ser nuestras necesidades vitales pues la innovación no debe restringirse al criterio de crear nuevos productos, ni al desarrollo tecnológico, ni siquiera a creer que las ideas planteadas deban ser revolucionarias. Sin embargo, debemos esperar que el éxito económico se presente en algún momento del proceso… y es ahí justamente cuando la innovación dejará de serlo, para convertirse solo en parte de la rutina necesaria para un ciclo económico válido y robusto.

LA CUERDA FLOJA

Todos vivimos en la cuerda floja. Así es la existencia. El peligro y la seguridad. El éxito y el fracaso. Estamos rodeados de circunstancias que nos llevarán a cualquiera de los extremos y nosotros mismos, con nuestros gustos y percepciones estamos siempre dispuestos, por la naturaleza individual de cada uno, a acercarnos a uno de los dos extremos, o queremos que nada cambie o queremos que todo cambie. Como un péndulo, la

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realidad se dirige a un lado o al otro y nosotros interactuamos según nuestras capacidades, oportunidades y voluntad de hacerlo o no. Esta combinación se altera segundo a segundo y quedamos satisfechos o insatisfechos, felices o tristes, triunfantes o derrotados. Lo que deberíamos buscar para lograr un resultado razonablemente bueno es el equilibrio. Mantenernos en un punto medio. Pero ello es difícil. Somos por naturaleza desequilibrados. Sin embargo, aunque esta sea nuestra realidad, debemos buscar el equilibrio tercamente. Eso no quiere decir no ser audaces en ciertos momentos. Solo que debemos ser conscientes de que la audacia debe ser contrapesada con acciones opuestas para lograr, como sumatoria, el equilibrio. Así debemos maniobrar en nuestra existencia. Asumir riesgos por momentos. Centrarnos en aquello que estamos seguros que nos da quietud en otros. Lograr el equilibrio perpetuo es imposible. Aceptar esto pero insistir en lograrlo es la razón de nuestra existencia. Asumirlo nos permite caminar aceptando los tropiezos sin rendirnos. Asumirlo nos permite considerarnos felices sabiendo que si hacemos más esfuerzo ascenderemos en la escala de la vida. Las carencias son retos, los excesos son para distribuir.

COMBOS DE AUTORREALIZACIÓN

El conjunto de la realidad peruana camina a paso de tortuga y, si bien mi lema es “CAMINA, NO CORRAS”, debo aclarar que, para mi, nuestro paso peruano no es paso, es inacción, gobernada por una inseguridad extrema (tanto social como psicológica). Todo el mundo admite que nuestra burocracia es desesperante, pero también es insultante la necesidad del promedio de nuestros compatriotas de hacer valer derechos

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que no hemos sabido alcanzar, pues no hemos cumplido con los mínimos deberes de puntualidad, limpieza, convicción y compromiso. Nuestro alineamiento de valores es incorrecto y nuestra satisfacción personal es únicamente de corto plazo. Soy de los que creen que ser un buen profesional es solo un primer peldaño para ser un buen ciudadano, nada más. El buen profesional es solo el resultado de un esfuerzo educativo a lo largo del tiempo. El buen ciudadano es el resultado del impacto positivo de un bagaje cultural que nos define como pertenecientes a una sociedad que se reconoce como valiosa y construye sobre sus propios aportes anteriores, fusionando permanentemente sin vacilaciones lo propio y lo extraño, para re inventar la realidad y estar dispuesto a influenciar el universo entero… si, además, somos buenos profesionales - enhorabuena. Pero es difícil esperar más de lo que tenemos cuando nosotros mismos hemos creado un entorno en el cual a nadie se le reconoce mérito alguno, excepto en algunos casos cuando ya hemos abandonado este mundo o cuando el mérito es mayúsculamente económico… así, los pensadores, los intelectuales, los artistas, los inventores y demás seres extraños que no piensan solo en dinero tienen un valor en nuestra sociedad casi igual a cero y esto es una vergüenza y sirve de triste radiografía de nuestro país. Nos falta desarrollar nuestros COMBOS DE AUTORREALIZACIÓN, de bajo precio, al alcance de todos los que cumplimos como ciudadanos sin demoras, sin dilaciones, con amor por nuestro entorno. Para ello es necesario establecer con carácter de urgencia nacional la siguiente cadena de vida: 1. Tener dominio de nuestro bagaje cultural, conocerlo… lo cual comienza por reconocer que sabemos poco de lo que somos como sociedad y, humildemente, aceptar que somos ignorantes. 2. Dado ese paso podremos pensar en un desarrollo cultural, que significa construir nuestra realidad práctica sobre la base de un conocimiento que nos diferencie del resto, esto es contar con un valor diferencial. 3. Ello nos dará el sentido de pertenencia que permite que amemos, respetemos y defendamos aquello que se supone que nos constituye como sociedad. 4. Así, lograremos esa coherencia interna que permite mirarnos a la cara necesitando que el conjunto de ciudadanos crezca, por que cada uno de nosotros se hará más valioso en la medida en que los demás también se hagan más valiosos como seres humanos, como trabajadores, como agentes económicos. 5. Esto permitirá crear un conciente colectivo que finalmente nos colocará en la posición de poder hablar de IDENTIDAD. 6. Si dicha identidad es cierta, aparecerá de manera espontánea la AUTOESTIMA, que es el punto de partida para que podamos respetar un conjunto de 7. Valores 8. Ello, finalmente nos permitirá pensar que nos estamos llevando unos a otros, solidariamente, a lo que se denomina PROGRESO y DESARROLLO. 9. Así cada individuo se integrará a la comunidad creándose CIRCULOS VIRTUOSOS DE FELICIDAD. La persona que realmente pertenece a una comunidad ES FELIZ PREOCUPÁNDOSE POR MANTENERLA LIMPIA, ORDENADA, PUNTUAL, BELLA, avanzando con Honestidad y Orgullo. PROMOVIENDO VALORES SEREMOS FELICES (así de cursi es la realidad).

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